Consideraciones rituales sobre la Plancha de Trazar

Si deseamos tener siempre una fuente de reflexión simbólica, y por tanto de conocimiento, basta que recurramos al siempre inagotable manantial de nuestros rituales ricos en mensajes capaces de mostrarse con intensos y múltiples matices. Bien es cierto, que dicha propuesta de estudio ritual personalmente la concibo en la línea de aquellos perennes vehículos de vivencia simbólica que nacieron con el génesis de nuestra francmasonería especulativa, y no por una razón de estancamiento de la tradición, lo que supondría una contradicción en sí mismo en el fenómeno de transmisión, dado que ésta es vida y evolución, aunque debe estar al abrigo de mutilaciones o injertos varios fruto en ocasiones de derivas conceptuales ajenas al origen de nuestra Institución, así como también a salvo de prejuicios a la moda de corrientes de pensamiento radicalizadas e incapaces de abstraerse para ver en el símbolo su acepción más amplia.

  Los arriba citados mensajes de cambio interno profundo, de elevación ética y moral, se mantienen expuestos de forma constante en todos los rituales de los Modernos, con independencia de la variopinta exteriorización formal propia de usos locales y de formas culturales al uso. Dicha grandeza referida a la atemporalidad de los rituales ha sido en ocasiones incomprendida por mentes pequeñas, confusas o manipuladas, calificando simpáticamente en ocasiones de “ritualócratas” a aquellos curadores, no de la forma, sino del fondo contenido ritual, aquel que hace posible que se abra la puerta de acceso que permite el tránsito de lo íntimo a lo grupal mediante el intercambio vivencial del conjunto de ideas simbólicas allí expuestas y contenidas. Así pues, cuando la mutación elimina el símbolo y el mensaje de origen, deja entonces de ser lo que fue, y deviene otra cosa, no sé si mejor o peor, pero distinta. Está en aquellos conocedores de dichas evoluciones y cambios, la responsabilidad de opinar y alertar si así se viere preciso, evitando que se dé gato por liebre y el pretender en contrapartida rescatar y recuperar los valores originales del Rito Moderno o Francés que lo fueron de la Orden cuando la Masonería carecía de adjetivos calificativos en sus prácticas rituales. Bien refiere sabiamente el Ritual Luquet de 1745 respecto al uso de la Razón que debemos reivindicar los Maestros, trazando y ejecutando nuestras acciones sin temor alguno a exteriorizarlas públicamente, cualidad extrapolable a la reivindicación que hacemos para el Rito Moderno y su buena práctica en cuanto a sus vehículos rituales.
  A propósito de la riqueza de su contenido, abundemos un poco en este elemento simbólico para hoy propuesto: la Plancha de Trazar.

  El Rito Moderno obvia y oportunamente vincula a la luz como símbolo del conocimiento, y concretamente a sus Tres Grandes Luces en sus distintas acepciones, directa, indirecta o articulada en Logia a través de la figura del Venerable. De modo también exquisito (magistral, diría yo) nos expone el símbolo/concepto de Joyas de la Logia que ya se nos muestra en una divulgación londinense de 1724[1] donde aparece el Diamante con toda su riqueza simbólica derivada que intentaremos analizar en otra ocasión.

  Respecto a las Joyas de la Logia, diríamos que son los emblemas preciosos de gran valor Moral y Ético, el cómo, porqué y para qué de nuestra pertenencia a la Orden y de su finalidad en definitiva. Es este Tesoro el que, por regla general, los catecismos dividen en dos partes denominadas Joyas Móviles y Joyas Inmóviles, las cuales a su vez se nos presentan con una descripción material y, otra, con un significado simbólico y moral que es, en definitiva, su asociado íntimo al abrigo del cual cada masón debe interiorizar sus reflexiones oportunas y propias.

  La descripción y desarrollo de la Joyas se nos aparece extensamente en los Rituales de Segundo Grado a lo largo del Siglo XVIII, un estadio que en sus orígenes fue terminal y culmen de la realización masónica que, posteriormente con la aparición del Grado de Maestro, cedió parte de su protagonismo originario al mismo, si bien mantuvo en los rituales posteriores a 1730[2] una riqueza amplia y un fuerte nivel de ejemplaridad en cuanto a la función misma de "enseñante" por parte del Compañero hacia los Aprendices, aspecto muy relegado en la actualidad y que ha hecho del Segundo Grado una etapa poco comprendida en toda su amplitud vivencial y responsabilidad inherente.

  Así pues, si nos proponemos adentrar en lo que es la Plancha de Trazar, ese instrumento Magisterial solo puede ser comprendido en el conjunto acompañado del resto de Joyas Inmóviles, siendo éstas representación del Estado Humano, desde lo más burdo y grosero, hasta su opuesto, es decir, desde la Piedra Bruta, pasando por la Piedra Cúbica en Punta, hasta la Plancha de Trazar. Las Joyas Móviles, escuadra, nivel y perpendicular, corresponderían a las características de nuestras acciones, interacción y actitud espiritual en aras de transitar por los estados anteriores. No es menester, por tanto, llevar a cabo un gran esfuerzo de comprensión para llegar a entender que el instrumento Magisterial por excelencia representa un Modelo Público ejemplar en cuanto a sus acciones y con un uso pleno de Razón, Sabiduría y Virtud. Pero ¿qué implicación directa supone la anterior afirmación? ¿Dónde radica la pericia que debe tener todo Maestro para el uso preciso de esta Herramienta propia y que le define?
En primer lugar basarse en la realidad vital de un permanente estado de latencia y transición entre el Aprendiz, Compañero y Maestro, contenido en su experiencia y naturaleza humana, cual humilde plano utópico que se construye y destruye permanentemente, sin cesar, como consecuencia de la dualidad inherente a su misma esencia humana, y por consiguiente animal, un ser que aspira cognitiva y espiritualmente a elevarse hasta un modelo perfecto, pero al que solamente se aproxima de manera perfectible, con perseverancia y haciendo uso de otra herramienta esencial de aplicación individual y colectiva: el Amor.
 Así, y solamente así, el Maestro se da cuenta que la cumbre del progreso iniciático no es otra cosa que vivir la realidad, una realidad plena y armónica que existe y habita en nuestro propio interior, en lo más profundo de nuestra Piedra: nuestro Diamante por exteriorizar.

Joaquim Villalta, Vª Orden, Gr.·. 9
Director de la Academia Internacional de la Vª Orden de la Unión Masónica Universal del Rito Moderno





[1] “Le Grand Mystère des Franc-Maçons découvert” (Londres, 1724)
[2] “Masonry Dissected”, Samuel Prichard (Londres, 1730)

“El Origen de los Grados Masónicos”: una Obra Magna de Alberto Moreno

Hace pocos días recibí el último libro del Hermano y amigo Alberto Moreno Moreno, “El Origen de los Grados Masónicos” editado por masonica.es, y que tuvo a bien hacerme llegar un ejemplar con una emotiva dedicatoria la cual agradezco infinitamente de corazón, compartiendo mi aprecio, respeto y consideración a su labor incesante y de proyección universal.

Debo confesar que a priori, y a tenor del título, se me antojaba un proyecto muy ambicioso, al menos de esos que en algunas ocasiones abundan nominalmente, pero que, a la hora de la verdad, todo queda en un modesto chasis, más que en motor ciertamente potente, si se me permite el símil. Conociendo al autor y su ya amplio bagaje dentro de la literatura masónica, su modus operandi, y ante todo, su rigor, seriedad al dirigir los proyectos rituales e históricos, la posibilidad de abordar semejante empresa sin unas mínimas garantías satisfactorias se desvanecía de mi pensamiento. Así pues, en un tiempo récord, me dispuse a llevar a cabo una primera lectura, lo más profunda posible, sin embargo, con el fin de satisfacer mis expectativas, aún a sabiendas que hacer una reseña de un libro, nunca puede sustituir al libro en sí mismo.
Mi sorpresa fue mayúscula. Ante nosotros se nos pesenta una obra Magna, trascendental. Una obra que si no existiera debería provocar la aparición de alguien tan osado y a la vez, tan altamente cualificado, para poderla llevar a cabo. La masonería en lengua española estaba necesitada de una obra de este calado que, bajo mi modesto punto de vista, supera en mucho a otras referenciales con objetivos similares abordadas desde orientes anglófonos, francófonos y de lengua portuguesa, que no citaré por obvia discreción (al menos hoy).

Alberto Moreno despliega ante el lector, una herramienta de trabajo para ser utilizada desde diversos ámbitos. Uno de ellos bien pudiera ser consultivo: el masón ya sea avanzado, neófito, o simplemente el historiador especializado, podrá encontrar precisa, contrastada y veraz información acerca de todo lo que el Rito representa etimológicamente, su desarrollo ritual histórico, hermenéutico, su acepción ontológica, ya sea a modo puntual, de consulta cuasi enciclopédica. Pero lo verdaderamente fascinante para los amantes de la historiografía de la Orden, es la posibilidad de realizar un mágico viaje espacio-temporal a través del fenómeno masónico contemplado como manifestación de lo humano, de instrumento capaz de mutar y transmutar, como a la vez de reflejar y proyectar la historia del devenir del Ser Humano desde sus orígenes Rituales manifestados en sus diversos y plurales grados y ritos, mostrando el blanco y el negro, las filias y fobias, que siempre han existido en nuestro interior, lo cual hace grande, y especial a la Masonería como Método (sin ser el único dentro de las distintas tradiciones culturales del orbe).

El lector se verá atrapado en un precioso viaje donde el rigor histórico y la veracidad contrastada de las fuentes utilizadas en esta gran obra, le harán concebir unos criterios y visiones fundamentados y sólidos, coherentes y de una práctica eficacia a la hora de adentrarse en el descubrimiento de este largo y complejo laberinto en el que convergen religiones, movimientos filosóficos, sociedades, inputs geográficos, interacciones personales y políticas, seres esclarecidos y otros más oscuros, pero todos ellos pivotando alrededor de una construcción convenida en denominar Arte Real.

El Hermano Alberto Moreno se ha puesto el listón muy alto a sí mismo. Otra obra de semejante envergadura no se pare cada día. Pero su modus operandi, sobrio, tenaz, riguroso y, ante todo, apasionado por la Masonería, nos asegura (y así lo deseamos de verdad) próximos éxitos editoriales sin duda alguna.
Respecto al Rito Francés, el propio autor confiesa un vacío en dicha obra, el cual justifica con una humildad, y a la vez una grandeza en su personalidad, argumentando que el Rito Moderno o Francés es el más estudiado académicamente en lengua española, en concreto desde el Círculo de Estudios del Rito Moderno y Francés “Roëttiers de Montaleau”, lo cual supone para mí un gran honor y un cumplido esta afirmación, pues desde hace ya varios años trabajamos duramente en el mismo Hermanos como Víctor Guerra o un servidor, hecho que no ha pasado desapercibido para la mayoría de los masonólogos y estudiosos de la Orden de diversos continentes. Gracias Alberto por tus palabras.

Y nuevamente gracias Alberto Moreno por esta obra espectacular, en mayúsculas. Imperdible para todo masón que se precie y que no debe faltar en nuestras bibliotecas.

Joaquim Villalta, Vª Orden, Gr.·. 9, 33º
M.·. I.·.

Reseña de la biografía del autor y del índice temático del libro en la página web de la Editorial masónica.es, Ediciones del Arte Real

Alberto Moreno Moreno

Nacido en Albacete (España) en 1968, Alberto Moreno Moreno es Técnico en Empresas y Actividades Turísticas y traductor. Reside actualmente en Alfaz del Pi (Alicante), y es miembro de la Logia Oliva-La Safor nº 112 (Gandía), del Capítulo de Arco Real Germanies nº 37 (Valencia) y de la Logia de Marca Oliva – La Safor nº 1823 (Gandía). Su interés masónico se centra en la Antigua Masonería Tradicional y en los orígenes históricos de la Orden, así como en los rituales masónicos y su evolución. Ha traducido obras del autor británico Walter Leslie Wilmshurst (El Significado de la Masonería, El Santo Arco Real de Jerusalén, La Iniciación Masónica, Pársifal), aunque su proyecto más popular ha sido la traducción, en siete volúmenes, del texto fundamental del Rito Escocés Antiguo y Aceptado Moral y Dogma, de Albert Pike. Igualmente ha compilado el primer diccionario bilingüe de Masonería Español – Inglés y es autor del importante estudio histórico El origen de los grados masónicos. Entre 2009 y 2016 ha ejercido funciones de traductor en la Gran Logia Provincial de Valencia de la Gran Logia de España, traduciendo documentación referente a Masonería Simbólica, Arco Real, Marca, Templarios, Grados Masónicos Aliados, etc. Ha participado en la traducción del Ritual de Emulación y del Ritual Domatic del Arco Real, así como el Ritual de Tenidas Blancas publicado en esta editorial.

CONTENIDOS

PRÓLOGO 17
QUÉ ES UN GRADO MASÓNICO 21
El ritual masónico como psicodrama 21 Estructura de un grado masónico 28 Tipología de grados masónicos 31 Por su origen 32 Grados cristianos y no cristianos 36 Por su contenido 38 Grados administrativos 39 Masonería de San Juan y Antigua Maestría 40 Grados lúdicos 42
EL RITO DE LOS ANTIGUOS DEBERES 45
El manuscrito Regius (1390) 52 La Regla de San Benito 55 El manuscrito Cooke (1410 - 1425) 58 El manuscrito Gran Logia nº 1 (1583) 60 El manuscrito York nº 1 (1600) 64 El manuscrito Wood (1610) 65 El manuscrito Inigo Jones (c. 1723) 67
EL RITO DE LA PALABRA DE MASÓN 71
Referencias históricas 71 La Palabra de Masón 83 Palabra de Masón y Rosacrucismo 86 Los Cinco Puntos de la Fraternidad 87 El origen de la palabra M.B. 89 Arte de memoria 92
LOS CATECISMOS MASÓNICOS ENTRE 1696 Y 1730 95
ANALISIS COMPARATIVO DE LOS CATECISMOS MASÓNICOS ENTRE 1696 Y 1730 109
LA ONTOLOGIZACIÓN DEL RITUAL MASÓNICO 133
Aprendiz Entrado 135 Compañero 137 Maestro Masón 138
EL SISTEMA DE TRES GRADOS 143
El grado de Maestro Masón 143 La génesis del Tercer Grado 143 La Regla de Tres 149 La leyenda del Tercer Grado 150 La leyenda de Besalel 152 La leyenda de Noé 153 La leyenda de Hiram Abiff 154 La nueva leyenda de Hiram Abiff: el mito de Osiris 156 El levantamiento del Maestro 161 Los grados de Aprendiz Entrado y Compañero 165 El Aprendiz Contratado 165 El Aprendiz Entrado 167 Los Masones Aceptados 168 El nacimiento del Segundo Grado 169 El Templo del Rey Salomón y el incendio de 1666 174 Las leyendas de Jefté y Josué 176 El Brindis del Retejador 178
ANTIGUOS Y MODERNOS 181
Los Modernos 182 Diferencias entre Antiguos y Modernos 186 La impronta irlandesa 192 ¿Quiénes eran los Modernos y quiénes eran los Antiguos? 199 La fe en Antiguos y Modernos 205 La leyenda de Hiram Abiff en el ritual de los Antiguos 209 La rivalidad entre Antiguos y Modernos 214 El punto de inflexión: 1771 - 1773 219 Los intentos diplomáticos de William Preston 221 La Revolución y el Acta de Sociedades Ilegales 224 Las negociaciones previas 226 La Unión Masónica de 1813 230
LA MARCA Y LOS GRADOS HARODIM 235
Los orígenes del grado de la Marca 235 Grados Harodim 240 Grados influenciados por la Cruz Roja Irlandesa 241 Grados de origen escocés primitivo 241 Evolución de la Marca 243 El Concordato de 1817 247 La Marca en Inglaterra 250 Lapis reprobatus caput anguli 253 Perfecto Masón Libre 255 La Antigua Logia de Swalwell y los Harodim 259 La Carta Patente de 1671 (1902) 269
LA CEREMONIA DE LOS VELOS 271
EL ARCO REAL 279
La leyenda de Enoc 281 Peculiaridades del Arco Real inglés 287 El Segundo Templo 287 Esdras y Nehemías 288 El Arco Real como culminación del grado de Maestro Masón 289 La Lectura Batham de 1991 290 La hipótesis irlandesa 293 Una creación de los Antiguos 294 La hipótesis francesa 295 El grado 13º Real Arco de Salomón 295 El grado 14º Sublime Elegido y Perfecto Masón (Gran Escocés de la Bóveda Sagrada de Jacobo VI) 296 El grado 15º Caballero de Oriente o de la Espada 297 El grado 16º Príncipe de Jerusalén 297 El grado de Maestro Escocés 297 El Arco Real inglés como parte escindida del Tercer Grado 302 Un ritual de Arco Real de 1755 303 El Arco Real tras la Unión Masónica de 1813 310
LA REAL ORDEN DE ESCOCIA 317
Heredom de Kilwinning 318 Caballero Rosacruz 324
BREVE HISTORIA DEL RITO ESCOCÉS ANTIGUO Y ACEPTADO 329
Los jacobitas 329 El Caballero Ramsay 334 Los Maestros Escoceses 336 Los centros periféricos del Escocismo 340 El cisma de Pény 347 La suspensión de las Logias Madres 349 El Gran Oriente de Francia 351 Étienne Morin 354 La Circular a los Dos Hemisferios 356 El Concordato de 1804 359
EL ORIGEN DE LOS GRADOS DEL RITO ESCOCÉS ANTIGUO Y ACEPTADO 365
4º Maestro Secreto 365 5º Maestro Perfecto 367 6º Secretario Íntimo o Maestro Inglés 370 7º Preboste y Juez o Maestro Irlandés 374 8º Intendente del Edificio 380 9º Elegido de los Nueve 387 Historia de los tres Elegidos irlandeses 391 Primera historia 391 Segunda historia 394 Tercera historia 397 10º Maestro Elegido de los Quince 403 11º Maestro Elegido de los Doce 410 12º Gran Maestro Arquitecto 416 13º Real Arco de Salomón o Real Arco de Enoc 423 14º Gran Elegido Perfecto o Sublime Masón o Gran Escocés de la Bóveda Sagrada de Jacobo VI 427 15º Caballero de Oriente o de la Espada o del Águila 431 16º Príncipe de Jerusalén o Jefe de las Logias Regulares 440 17º Caballero de Oriente y Occidente 443 18º Príncipe Rosacruz 447 19º Gran Pontífice o Sublime Escocés 450 20º Maestro de Todas las Logias Simbólicas o Maestro ad vitam 456 21º Noaquita o Caballero Prusiano 460 22º Caballero de la Real Hacha o Príncipe del Líbano 467 23º Jefe del Tabernáculo y 24º Príncipe del Tabernáculo 470 25º Caballero de la Serpiente de Bronce 473 26º Príncipe de Merced o Escocés Trinitario 477 27º Caballero Comendador del Templo 488 28º Caballero del Sol o Príncipe Adepto 495 29º Caballero Escocés de San Andrés 498 30º Caballero Kadosh 503 31º Gran Inspector Inquisidor Comendador 511 32º Maestro del Real Secreto 515 33º Soberano Gran Inspector General 525
LA FORMACIÓN DE LOS TRES PRIMEROS GRADOS DEL RITO ESCOCÉS ANTIGUO Y ACEPTADO 535
La resistencia escocesa 538 Rito Moderno y Rito Antiguo 539 El Rito Escocés Filosófico 543 3. Los tres primeros rituales de los Grados Simbólicos del R.E.A.A. 550
3.1. El ritual de Aprendiz de la Triple Unité Écossaise 550 La apertura de la logia 551 La apertura de trabajos 555 La recepción de Aprendiz 556 La instrucción 558 3.2. El Arte del Perfecto Retejador (L’Art du Parfait Tuileur) 558 3.3. El manuscrito del Supremo Consejo de Bélgica 559 El grado de Compañero 560 El grado de Maestro 561 3.4 La Guía de los Masones Escoceses (Le Guide des Maçons Ecossais) 565 3.5. Ensayo de síntesis 566 3.6. El aporte escocés. Los Retejadores 567 4. Los autores de los rituales azules (o simbólicos) del R.E.A.A. 571 5. El auge del Supremo Consejo y el abandono de la herencia «antigua». 574 5.1. Los rituales de 1829. 575 5.2. El ritual de la logia Le Progrès de l’Oceanie. 576 6. Consideraciones finales 581 La exclamación Huzé, Huzé, Huzé 583 La introducción de la divisa «Libertad, Igualdad y Fraternidad» en la Masonería 588
BIBLIOGRAFÍA 591
Artículos y colaboraciones en obras colectivas 596

Sobre la relación entre el Rito del “Mot de Maçon” (Mason Word) y los Rose-croix (Rosacruces)

Vamos a finalizar esta primera saga de trabajos dedicados a conocer de manera introductoria el Mot de maçon, agradeciendo infinítamente las investigaciones, trabajos y reflexiones de mi amigo y Muy Querido Hermano Patrick Négrier, siempre dispuesto a atender nuestras consultas y aportar toda su sabiduría y conocimiento. En sucesivas entradas, publicaremos otros estudios de este prestigioso autor que romperán esquemas y moldes que a día de hoy aún circulan en los ámbitos masónicos de forma indebida.
Los orígenes calvinistas del rito escocés del Mot de Maçon nos invitan en última instancia a reexaminar más cercanamente el hipotético lazo que, según el poeta escocés Henry Adamson (Thrénodie des muses, 1638) y un artículo anónimo de la revista londinense Poor Roin’s intelligence (10 de octubre de 1676), podría haber existido entre este rito calvinista escocés (principalmente compuesto, desde 1628-1637, de la comunicación oral de las palabras Y… y B… acompañado de un apretón de mano con la derecha) y el movimiento luterano alemán denominado Rose-croix (Rosacruz).
Sobre este preciso punto, es a la preciosa documentación reunida por Paul Arnold a la que debemos acudir. Este autor nos recuerda oportunamente dos hechos que alertan nuestra atención: por una parte, el hecho que según una obra de V. Griesmann datada en 1623, Jean-Valentin Andreae, el autor de los tres clásicos rosacrucianos, comunicaba “secretamente a sus hermanos una explicación milagrosamente extraña forjada en su nueva escuela profética, poniendo a la cabeza estas palabras: Iach…, una constante profesión de fe que dará testimonio del verbo viviente en la columna Bo…”; y por otra parte el hecho que en 1620 Jean-Valentín Andreae hizo aparecer una Christiani amoris destra porrecta (Mano derecha tendida del amor cristiano), obra en la cual el autor presentaba el “plan de una sociedad cristiana… con el objetivo, no de prescribir a las gentes una regla, sino de suministrar al lector sensato y prudente material para reflexionar más de antemano sobre el tema y hacer un esfuerzo personal”.
P. Arnold precisa también respecto a esta obra: “La Main droite continuó circulando… Incluso en Inglaterra donde John Beal(e) escribiendo a Hartlib lamentará bien pronto que el modelo de una sociedad cristiana y esta curiosa Mano derecha tendida del amor cristiano no se enraizara más profundamente en Inglaterra”.

En efecto es chocante que los dos componentes originales del rito calvinista del Mason Word (Mot de Maçon) (la comunicación oral de las palabras Y.. y B…, y el apretón de la de la mano derecha) elaborado en Kilwinning hacia 1628-1637 haya sido en cierto modo precedidos por sus equivalentes en el medio rosacruciano: la comunicación de las palabras Y… y B… por el luterano alemán J. V. Andreae hacia 1623, y la evocación por este último, en 1620, de la “mano derecha” (rito simbólico de comunión fraternal prestado de los dos libros de los Macabeos y en Gal. 2,9).

¿Cómo explicar semejante encuentro?
¿Pura coincidencia o bien préstamo cultural tomado por Baillie a Andreae, en efecto transmisión de Andreae (quien experimentaba una simpatía de connivencia por el calvinismo) a Baillie?
El pastor presbiteriano Robert Baillie (probable creador del rito calvinista del Mot de Maçon en Kilwinnig donde tenía entonces ese cargo) ¿habría él mismo creado el rito del Mason Word contentándose con apoyarse en los materiales de la Biblia que, como todos los reformados, conocía muy bien?
O bien, con la finalidad de transmitirlos a los masones de Kilwinning, ¿habría tomado prestados los dos elementos del rito del Mot de Maçon (la comunicación oral de las palabras Y… y B…, y el encaje de la mano derecha) del pastor luterano Andreae y su Main droite de lo que se hablaba en esa época en Inglaterra en la misma época?

Examinemos una tras otra cada una de estas dos hipótesis:

El rito del mason Word fue creado en Kilwinnig por uno o varios calvinistas para así sustituir el rito anglicano de recepción en logia prescrito por los Antiguos Deberes. Este rito calvinista de recepción en logia fue originalmente concebido de una parte como un signo de comunión fraternal (darse la mano derecha), y por otra parte como una doble palabra de paso que permitiera autorizar a los francmasones calvinistas reconocidos como tal a penetrar en la logia (las palabras Y y B convenían especialmente mejor como palabras de paso dado que decoraban las dos columnas encuadrando la puerta del Hekal del Templo de Salomón).
R. Baillie (si en efecto fue él quien creó el Mot de Maçon) pudo perfectamente extraer el
encaje de manos ritual de la mano derecha (I y II de Macabeos, Gal. 2,9) y las palabras Y y B (I Reyes 7,21) de la Biblia sin tener hacerlo de Andreae. Si ese fue el caso, deberíamos entonces concluir que las referencias anteriores de Andreae sobre la “mano derecha” y a las dos palabras Y y B fueron una simple coincidencia sin relación alguna con el uso posterior de los mismos motivos en el caso de los francmasones de Kilwinning a partir de 1628-1637. 

Si, por el contrario, R. Billie sacó estos motivos de Andreae, deberíamos entonces preguntarnos sobre las modalidades de este préstamo cultural:
¿Cómo el pastor presbiteriano de Escocia Baillie habría podido tomar prestado hacia 1628-1637 los dos principales componentes del Mot de Maçon al pastor luterano de Alemania J. V. Adreae?
P. Arnold afirma de Griesmann que era un “polemista deshonesto”, argumento que nos invita a desconfiar del testimonio de Griesmann sobre la comunicación de las palabras Y y B por Andreae. Sin embargo, aunque eso fuera así, la deshonestidad de Griesmann no anula el problema de la evocación de Y y B por Griesmann en 1623, la atribución de esta comunicación a Andreae fue una mentira efectiva. Para saber si Robert Baillie habría tomado sí o no hacia 1628-1637 los dos componentes originales del rito del Mason Word (Mot de Maçon) de Jean-Valentin Andreae o de Griesmann (ya que es en esos términos bien preciso que se plantea la cuestión del eventual origen rosacruciano del rito masónico del Mot de Maçon), habría evidentemente que releer los escritos del pastor presbiteriano de Kilwinning a la luz de las informaciones que Roland Edighoffer nos muestra sobre dos personajes que sobre suelo británico habrían podido servir de enlace entre Baillie y Adreae (o Griesmann): de una parte el hombre que hemos mencionado más arriba, Samuel Hartlib (1595-1662) que se instaló en Inglaterra en 1628 (y hará publicar en 1647 en Cambridge una traducción inglesa de dos escritos de Adreae en ellos la Main droite antes publicada en 1620); y por otra parte un amigo de este mismo Hartlib, el teólogo escocés John Dury (1595-1680) quien pudo encontrase a Baillie sobre el terreno de la teología calvinista.


Joaquim Villalta, Vª Orden, Gr.·. 9, 33º

Sobre el "Mot de Maçon" (Mason Word): las repercusiones de su origen calvinista

Proseguiremos con una penúltima pequeña entrada de aproximación a las investigaciones y trabajos del Historiador Patrick Négrier con el objeto de ir centrando mejor históricamente nuestros orígenes rituales y poder abordar más adelante otros desarrollos de mayor complejidad, pero más asimilables con estos fundamentos.

Es este rito escocés y calvinista del Mason Word el que, transmitido por el pastor escocés y presbiteriano James Anderson a los futuros creadores de la Gran Logia de Londres en diciembre de 1714, resulta ser la fuente de los distintos ritos masónicos de hoy en día practicados en el mundo.

Debido a que en 1717 estos nuevos masones practicaban dicho rito escocés y calvinista del Mot de Maçon que habían recibido en 1714, el inglés y anglicano Christopher Wren, una vez enterado de ello, los echó de "El Ganso y la Parrilla" su lugar de encuentro y reunión londinense.

El origen calvinista del Mot de Maçon generaba un rechazo e irritaba a los masones anglicanos de Inglaterra quienes habían sido recibidos por Anderson desconociendo dicho origen ritual. Esta parece ser la causa del desprecio que sufrió al final de su vida Anderson dado que la mayor parte de miembros de esta Gran Logia, aún siendo de confesión anglicana, se encontraban practicando un rito de origen escocés y además de raíz calvinista.

Esto, sin embargo, ya estaba consumado y era imposible de modificar adoptando, por ejemplo, el rito de los Antiguos Deberes ya que no se encontraba adaptado de ningún modo a los masones especulativos. En esta situación molesta, la Gran Logia solamente tenía una posibilidad: olvidar a toda costa estos orígenes calvinistas del rito practicado del Mason Word.
Esta labor la facilitaría enormemente el eclecticismo masónico de esta obediencia y de su rito revisado y corregido en esa óptica, como bien puede verse analizando la Masonry disseccted de Samuel Prichard (1730)


Joaquim Villalta, Vª Orden, Gr.·. 9, 33º