Sobre la iniciación de Robert Moray

Presentamos este interesante apunte del muy querido amigo y Hermano Patrick Négrier, prestigioso historiador de la Francmasonería, siendo uno de los máximos especialistas en la investigación masonológica anterior al 1717 fundacional de la Gran Logia de Londres, así como de su desarrollo y evolución posterior ritual, filosófico y procedimental dentro de la Orden. Estamos convencidos de que este breve trabajo, generará la inquietud de profundizar en la ingente obra de este autor y nos conducirá a aclarar de una vez por todas, determinados aspectos que aparecen mezclados, confusos e inciertos respecto al origen y desarrollo de la francmasonería que ha llegado a nuestros días en sus múltiples y diversas variantes formales, tomando por ciertas algunas falsas informaciones que circulan erróneamente de boca a oído aún a día de hoy, haciendo incluso de las redes sociales una herramienta expansiva a veces poco fiable que precisa de un correcto filtrado en cuanto a la veracidad tanto de fuentes como de contenidos.

El primer rito de la francmasonería fue el rito inglés y católico de los Antiguos Deberes (aparentemente ya en York en 1370; y ciertamente con el Regius de 1390). A partir de la Acta de supremacía de 1534, este rito se transformó en anglicano. En 1599 los segundos Estatutos Schaw demandaron a la logia calvinista presbiteriana de Kilwinning que practicara un arte de memoria ya que ésta no quería ya practicar el rito anglicado de los Antiguos Deberes, por lo que elaboró entre 1628 (fecha probable de la redacción del Lamento de las musas de Henry Adamson donde menciona el Mason Word) y 1637 (fecha del primer testimonio histórico de la aparición del Mason Word) un segundo rito masónico: el rito exclusivamente calvinista presbiteriano denominado rito de la “Palabra de Masón” (Mason Word) que tomará una forma más desarrollada a partir del primer catecismo simbólico: el Edimbourg de 1696, ritual del Mason Word (Mot de Maçon en francés) de la Logia de Canongate, cerca de Edimburgo.

Robert Moray (primer no operativo de quien se tiene constancia documentada de su iniciación, así como primer presidente de la Royal Society) ¿fue recibido en el Rito de los Antiguos Deberes o en el Rito del Mason Word?

El 20 de mayo de 1641 en Newcastle, Inglaterra, la logia masónica escocesa de Edimburgo recibió como masón aceptado a Robert Moray (1). ¿Moray fue recibido en logia masónica en el rito anglicano de los Antiguos Deberes (que era el entonces practicado por ciertas logias escocesas como lo ha demostrado el Profesor David Stevenson) (2) o bien en el rito escocés y calvinista del Mot de Maçon? Dos hechos podrían aparentemente hacernos pensar que Robert Moray fuera recibido en el rito del Mot de Maçon. En primer lugar, él era escocés y colaboró con los escoceses calvinistas presbiterianos (covenantarios); y seguidamente una adición de una tinta diferente en una nota de John Evelyn sobre el Mot de Maçon enuncia que Robert Moray habría hablado del Mot de Maçon a John Evelyn (3). No obstante, tres otros hechos contradictorios con los dos hechos que acabamos de mencionar nos impiden pensar que Robert Moray fuera recibido en logia masónica en el rito del Mot de Maçon. De entrada, en 1641 la logia de Edimburgo no practicaba el rito del Mason Word sino el rito de origen inglés y anglicano de los Antiguos Deberes. En efecto, en 1641, y según la documentación histórica actualmente conocida, solamente dos logias masónicas escocesas practicaban el rito del Mot de Maçon: la logia de Kilwinning y la logia de Perth (4). Por otra parte, la práctica del rito del Mot de Maçon no aparece en la logia de Edimburgo Mary’s Chapel hasta el 1715 (5). Además, Robert Moray presentaba su pentáculo como su “marca de masón”: a casusa de la iconoclastia calvinista los masones calvinistas presbiterianos de Escocia practicantes del rito presbiteriano del Mot de Maçon no poseían marca masónica alguna; a lo sumo podría admitirse que en el siglo XVII solamente los masones escoceses de confesión arminiana o episcopaliana, que practicaban por tanto el rito de los Antiguos Deberes, poseían marcas (6). Finalmente, un último argumento: la marca masónica de Robert Moray representaba un pentáculo, símbolo que en el siglo XVII era totalmente ajeno al rito presbiteriano del Mason Word, el cual en 1641 se ceñía aún, conformemente al principio reformado del “Sola Scriptura”, a unos materiales exclusivamente extraídos de la Biblia y como sucede en Gálatas 2,9 y en I Reyes 7,21: la práctica de la “garra” (agarre de mano) acompañada de la comunicación de las dos palabras de paso B… y J… que eran los nombres de las dos “columnas” del templo de Jerusalén. 
Por estas tres últimas razones de orden histórico y teológico llegamos a la conclusión que Robert Moray no fue recibido en logia en el rito del Mot de Maçon sino en el rito de los Antiguos Deberes como también lo fuera igualmente en el caso de Elias Ashmole en 1646.

Notas
1. David STEVENSON, “Masonry, symbolism and ethics in the life of Sir Robert Moray, FRS” en Proc Soc Antiq Scot, 114, 1984, p. 405-431.
2. En Les Premiers francs-maçons. Les loges écossaises originelles et leurs membres, Editions Ivoire-clair 2000.
3. John EVELYN, British library, Evelyn papers JE C4, p. 24 en Michael HUNTER, The Occult Laboratory: Magic, Science and Second Sight in Late Seventeenth-Century Scotland, 2001, p. 32.
4. Henry ADAMSON, Thrénodie des Muses, 1638 (para la logia de Perth); Contrat de Perth, 1658 (la logia de Perth afirma que había recibido el rito del Mot de maçon de la logia-madre de Kilwinning).
5. Patrick NEGRIER, La Tulip. Histoire du rite du Mot de maçon de 1637 à 1730, Editions Ivoire-clair 2005, p. 64.
6. Hemos demostrado sobre este sujeto en Art royal et régularité dans la tradition de 1723-1730 (Editions Ivoireclair 2009) que lel Libro de las Marcas de la logia de Aberdeen fraudulentamente datado en 1670 era en realidad un fraude enteramente fabricado en todas sus piezas a principios del siglo XVIII por el poco escrupuloso pastor presbiteriano James Anderson; la práctica del rito del Mot de maçon en la logia de Aberdeen solamente está atestiguada a partir de 1699.


Joaquim Villalta, Vª Orden, Gr.·. 9 y Último del Rito Moderno o Francés
Miembro del Sublime Consejo del Rito Moderno para el Ecuador
Miembro del Círculo de Estudios del Rito Francés "Roëttiers de Montaleau"
Director de la Academia Internacional de la Vª Orden - UMURM

Alguna bibliografía histórica trascendental alrededor del Rito Antiguo y Aceptado

Para los estudiosos de la historia de la masonería, y muy especialmente para los practicantes del Rito Antiguo y Aceptado seguidores del legado del M. Il. H. Joseph Cerneau, resulta imprescindible la lectura de algunos libros emanados del círculo de influencia del Supremo Consejo para los Estados Unidos de América, sus Territorios y Dependencias que inició su andadura plena con su fundación en New York en 1812.

Entre dicho material bibliográfico, destacaríamos "Senda de las Luces Masónicas" escrito por el propio Hermano Cerneau en lengua española en 1821, "Reply to de War Whoops of Enoch T. Carson" de Robert B. Folger, publicado en 1886, y también "Condensed History of the Ancient and Accepted Sottish Rite Masonry from its introduction into the United States to the present time" de 1903.

En "Senda de las Luces Masónicas" el MIlH Joseph Cerneau nos presenta, a modo de manual, una obra en la que cual abanico, se recorren los principios generales de la Orden según la visión del momento, así como unas secciones que describen las funciones de los oficiales de la Logia así como su método de trabajo. En ella, como no puede ser de otro modo y siguiendo el estilo de este tipo de trabajos, se describe al más puro estilo andersoniano, una historia mítica de la masonería, cargada eso sí, de una fuerte influencia ramsayana, propia de su naturaleza original que dio pie a los Altos Grados nacidos y desarrollados en Francia. No obstante, esta obra se centra en la masonería simbólica y en sus respectivos apartados enfocados a modo de Memento y de instrucciones de Grado, aparece de manera meridianamente clara la naturaleza Modern de los tres primeros grados con una extraordinaria cercanía formal y de contenidos al Régulateur du Maçon, con algunas puntuales diferencias tan sólo, lo cual nos ratifica que de facto, las formulaciones rituales desde la Orden del Real Secreto de Morin hasta su desarrollo y ampliación a 33 Grados, eran sin duda alguna sistemas de Altos Grados que contemplaban su cursus iniciático más allá del Tercer Grado. Solamente razones de índole competencial y obedienciales empujaron a la "invención" de unos rituales simbólicos para el REAA, por citar un ejemplo, debiendo quedar los conceptos Antiguo y Aceptado más bien a modo de seguimiento de una tradición compartida y practicada en diversos Orientes, sobretodo descubierta la falacia prusiana de las Constituciones de 1762 y de 1786, y del oscuro y misterioso nacimiento ocurrido en Charleston.

Desgraciadamente se ha querido silenciar y demonizar la ingente y regular labor de Joseph Cerneau, quien siempre fue respetado y reconocido por el Gran Oriente de Francia, entre otras Potencias Masónicas, siendo ésta especialmente significativa por ser la heredera y tierra de cultivo de la mayor parte de los Sistemas Rituales continentales en Europa.

Así, la obra de Robert B. Folger quiere sacarnos de la ignorancia mediante una narración cronológica y documental que aporta una significativa información de suma importancia.

Entre otras, Folguer nos recuerda que el establecimiento del Supremo Consejo de Grasse Tilly en París en 1804, y la disputa que tuvo lugar entre este Supremo Consejo y el Gran Oriente de Francia, terminó con la sumisión de dicho Supremo Consejo mediante el Concordato de 1804 que supuso su integración en el seno del Gran Oriente, habiendo existido tan sólo 44 días desde su inicio, por lo cual el Rito en 33 Grados pasó a ser propiedad del Gran Oriente de Francia. El Gran Oriente no consideró recibir un nuevo Rito, sino que tomo en posesión los grados adicionales al Rito de Perfección preexistente desde hacía ya más de 40 años. El Grado 33 era "nuevo" si éste fuera el término apropiado para aplicárselo, y se convirtió en la clave maestra del sistema conocido como Rito Antiguo y Aceptado. El Gran Oriente al mismo tiempo repudió la fraudulenta Construcción de 1786, y puso dicho sistema en una base puramente Republicana o Representativa.

No debemos olvidar que el Hermano Germain Hacquet, amigo íntimo de Cerneau durante el tiempo de su residencia en las Indias Occidentales, y quienes ambos fueron miembros y oficiales en el Rito de Perfección, retornó a Francia en 1803, trayendo consigo desde ese país el Rito original de Perfección en 25 Grados, el cual presentó al Gran Oriente de Francia — servicio por el cual fue recompensado por el Gran Oriente siendo nombrado Presidente de la Cámara de Ritos — y siendo al mismo tiempo de esta Unión del Supremo Consejo de Francia con el Gran Oriente en 1804, llegando a ser poseedor de todo el sistema, el Rito Antiguo y Aceptado.

Esta afirmación, la cual es, y ha sido durante más de 50 años, un asunto de tipo histórico, nunca ha sido puesta en tela de juicio o negada, siendo del todo cierta. Hubieron otras fuentes que proponían que los grados adicionales y el 33 podrían provenir además de Charleston—Grasse, del mismo Gran Oriente que ya los poseía, siendo el Dueño de éstos, habiendo preservado y administrado el sistema desde el principio.

Germain Hacquet, quien fuera Presidente de la Cámara de Ritos del Gran Oriente de Francia, confirió a Joseph Cerneau el sistema del Rito Antiguo y Aceptado como muy pronto en 1805 — Cerneau y Hacquet tuvieron ambos el Rito de Perfección en las Indias Occidentales antes de1801, y los grados adicionales fueron conferidos a Cerneau antes de que él partiera hacia New York City.

La prueba de que Cerneau tuvo los grados adicionales junto con el 33 antes de su llegada a New York, está perfectamente claro, como que él los confirió hacia el Honorable John W. Mulligan en 1807 — Jonathan y Jacob Schieffelin, Dr. Charles Guerin, John P. Schisano, Toussaint Midy, J. B. Subrau y John B. Penzol en 1808 y 1809 — Honorable Dewitt Clinton, Honorable Cadwallader, D. Colden, Honorable Martin Hoffman, Elias Hicks, Thomas Lowndes, Joseph Bouchaud, Francis Dubuar y muchos otros desde 1810 a 1812, año en el que el Supremo Consejo estuvo completamente organizado.

El Soberano Gran Consistorio fue totalmente reconocido por el Gran Oriente de Francia en 1811, el Supremo Consejo en 1816, continuando otros reconocimientos a lo largo de su existencia por parte de la mayoría de los Supremos Consejos de todo el mundo.

Dejaremos para otra entrada la anteriormente mencionada tercera propuesta bibliográfica.

Esperemos que con este tipo de trabajos y reflexiones la luz se imponga a una interesada oscuridad de manipulación histórica, restaurando la imagen de Joseph Cerneau y la de su ingente trabajo en pro de los elevados valores de la Orden y del Rito Antiguo y Aceptado en especial.

Joaquim Villalta, Vª Orden, Gr.·. 9 y Último del Rito Moderno o Francés
Miembro del Sublime Consejo del Rito Moderno para el Ecuador
Miembro del Círculo de Estudios del Rito Francés "Roëttiers de Montaleau"
Director de la Academia Internacional de la Vª Orden - UMURM

Análisis Fin de Año 2016

En primer lugar quisiéramos agradecer a los lectores y seguidores de este Blog el interés y confianza depositados en este espacio desde donde pretendemos humildemente abordar con la mayor calidad y rigor posibles nuestros estudios, reflexiones y opiniones alrededor de la Masonería en general, y muy especialmente, en el Rito Moderno o Francés.

Estos últimos meses hemos dosificado nuestro ritmo de entradas publicadas. Ello obedece, primeramente, a la necesidad de madurar y republicar nuevamente trabajos para una mejor comprensión y asimilación personal. Por otro lado, de manera paralela, estamos trabajando e investigando nuevos elementos temáticos, históricos, simbólicos y de opinión, con la intención de que en unas futuras publicaciones, podamos alcanzar nuestros objetivos, deseo que no es otro que el que puedan ser de práctica y utilidad al mayor número de lectores posibles interesados en el desarrollo, historia y devenir de la Orden.

Finalmente, nuestra inmersión en estimulantes desafíos editoriales, sobretodo enfocados en la masonería iberoamericana, nos inundan de una emoción conducente a reafirmar el convencimiento que todo este esfuerzo valdrá la pena, tanto en lo personal, como por aquellos Hermanos y lectores a quienes nuestra labor les ha resultado práctica y así, con todo cariño, nos lo han hecho saber. En breve nuevas publicaciones llenas de sorpresas, redescubrimientos y, ante todo, cargadas de una voluntad que aporten conocimiento y reflexión.


Con esta puesta en situación y reflexión analítica, quedando a su disposición, les deseamos unas Felices Fiestas y un ya cercano Fin de Año lleno de Salud, Dicha y Prosperidad. 

Joaquim Villalta, Vª Orden, Gr.·. 9 y Último del Rito Moderno o Francés
Miembro del Sublime Consejo del Rito Moderno para el Ecuador
Miembro del Círculo de Estudios del Rito Francés "Roëttiers de Montaleau"
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Tertulia: Rito Moderno 2ª parte


En la segunda parte de esta tertulia con Olga Vallejo y Joaquim Villalta,  comenzamos hablando del sentido del Rito Moderno, sus características y sus valores. También de las equivalencias entre distintos grados más allá del tercero.
Y por supuesto mucha reflexión de la experiencia masonica como elemento fundamental del quehacer masonico.

También buena parte  la ocuparemos hablando de la  Gran Logia Mixta de los Andes Ecuatoriales.

Ha sido una tertulia larga y densa,  en donde se ha transmitido mucha e interesante información, imprescindible para hacerse una idea cabal de la naturaleza de la Orden Masónica a partir de un Rito sobrio, rico en un simbolismo estrictamente masonico, sin barroquismos y que conserva la misma validez por su universalidad que la que tuvo en su origen, a pesar de ser una ritualística cercana  a la masonería original.





 Puedes descargarte el audio a través del canal de IVOOX






Para ir a la primera parte de esta tertulia clicar aquí.

Tertulia: Rito Moderno 1ª parte


Las Tabernas son el lugar ideal para la  conversación y la tertulia,  las ideas y los argumentos  van y vienen "a pecho descubierto", relajadamente y sin formalidades.

Recuerdo aquel mitico programa de debates en la televisión, "La Clave",  cuando acababa y los participantes se levantaban de sus asientos y formaban un corrillo mientras sonaba la música como despedida, muchas veces me hubiera gustado estar alli en ese momento, porque normalmente las cosas dichas en pequeña e intima compañía suelen ser las más interesantes.

Y éste despues de todo es un blog tabernario que prefiere la tertulia a la entrevista,  en donde el participante pueda expresarse en una conversación libre y relajada.

En esta primera parte,  Joaquim Villalta y Olga Vallejo nos explican al iniciar el audio sus motivaciones y visión de la masonería, para entrar después al tema principal de la tertulia que es el Rito Moderno o Francés y sus características.

Se hablará de la ahora discutida transición de los operativos a los especulativos, pues el rigor histórico-crítico va a venir a cambiar la idea que tenemos al respecto; las diferencias ritualísticas entre los Antiguos y los Modernos; El sentido de la masonería; la mixticidad, a la que volveremos en la segunda parte y otros temas.

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 Tambien puedes descargar el audio a través del podcast en Ivoox.




En la segunda parte, que será publicada próximamente, la conversación irá acerca de las características del Rito Moderno o Francés, de las equivalencias de grados, la mixticidad, y entraremos a hablar acerca de la Gran Logia Mixta de los Andes Ecuatoriales


Para ir a la segunda parte de esta tertulia, clicar aquí.

Omega: la Constante Dual

 En determinadas ocasiones, la “contemplación” de ciertas expresiones o ecuaciones de tipo físico y matemático han ejercido en mi interior un indiscutible efecto simbólico. Éstas, por sí mismas, han supuesto para mí una base de meditación a partir de la cual he procurado encontrar una vía conducente en busca de determinados conocimientos de cariz más trascendente e, incluso, esotéricos. Este intento de hallazgo de la “verdad” latente en mi interior debo hacerla mediante la obligada utilización de dos de las “Grandes Luces”: La Escuadra y el Compás. Será pues la aplicación de la norma y del juicio justo en la apreciación adecuada de las cosas dentro del campo material haciendo uso de la Razón, lo que, en combinación del correcto entendimiento de mi facultad comprensiva espiritual, podrá en todo caso, llevarme a la Gnosis, y por lo tanto, a la Realidad.
¿Y cual es la punta de este Compás? 
Para mí, sin duda, el G.·. A.·. D.·. U.·., aun cuando vaya por delante mi indiscutible respeto hacia todas las tendencias de opinión y diferentes creencias sobre el mismo.

Apelo de antemano a vuestra paciencia por la extensión de esta introducción o prefacio, pero se hace indispensable si lo que pretendo es mostraros mi visión sobre las respuestas a las preguntas “¿de dónde vengo?” y, en especial, “¿quien soy?”. 

Mi primera “gran experiencia” de reflexión existencial y, por qué no decirlo así, Cósmica” fue el estudio de la Relatividad Especial de Albert Einstein y su final explicitación (muy simple, por cierto).

En el procedimiento constructivo de este trabajo, dónde pretendo comunicar desde el mi interior más sutil, me he propuesto no caer en la tentación de hacer grandes muestras de erudición, que incluso podrían resultar presuntuosas y del todo evitables. Me dispongo ya a entrar en materia, y desarrollar el sujeto- análisis, de la segunda expresión de tipo matemático que, empleando las herramientas del conocimiento francmasónico que hasta ahora he tenido la fortuna de tener a mi alcance, ha enriquecido mi espíritu y reforzado los argumentos de las respuestas de las dos grandes interrogantes planteadas anteriormente.

El estudio de la Proporción Áurea, y su manifestación dentro la naturaleza, supone un elemento de búsqueda que sólo puede definirse como “fascinante”. Definimos sección áurea como la división armónica de un segmento en media y extrema razón. Es decir, que el segmento menor es al segmento mayor, como éste es a la totalidad. De este modo se establece una relación de medidas con la misma proporcionalidad entre el todo dividido en mayor y menor. Esta proporción o forma de seleccionar proporcionalmente una línea se denomina proporción áurea. Por citar un ejemplo geométrico, la relación entre la diagonal del pentágono y su lado es el número d’oro: F.

Según la tradición, el símbolo representativo del conocimiento de la Escuela Pitagórica era el Pentagrama, también utilizado al final de sus escritos a modo de saludo. Haciendo referencia al personaje de Pitágoras (580-500 a.C.), apuntaremos que viajó por Egipto, Babilonia y posiblemente, la India, países dónde adquirió gran parte de su formación matemática y filosófica. Contemporáneo de Buda, Confucio y Lao Tse, estuvo muy influenciado por el misticismo religioso. Los pitagóricos aconsejaban la obediencia y el silencio, la abstinencia de consumir determinados alimentos, la sencillez en el vestir y en las pertenencias, así como el hábito del autoanálisis. Creían en la inmortalidad y en la transmigración del alma. Entre las amplías investigaciones matemáticas realizadas por los pitagóricos, encontramos los estudios de los números pares e impares, así como de los primos. Desde este punto de vista aritmético, cultivaron el concepto de número, que representó el principio crucial de toda proporción, orden y armonía del universo. El mundo, pues, estaba configurado según una estructura numérica, dónde solamente tenían cabida los números fraccionarios y enteros. Indiscutiblemente, mediante sus estudios, establecieron la base científica para las matemáticas. 
Casualmente, la grandeza sublime del Teorema de Pitágoras y la mágica belleza del Pentagrama místico fueran dos caballos de Troya para la Geometría griega, porque traían en su interior la semilla de la profunda crisis de la escuela pitagórica de donde surgieron. Las consecuencias de su Teorema atentan contra sus fundamentos doctrinales, que los había llevado a establecer un paralelismo entre el concepto numérico y la representación geométrica. En efecto, el cuadrado que es una de las figuras geométricas más simples, proporciona un terrible ente: la diagonal, que no es conmensurable con el lado. Lo mismo sucede entre la diagonal y el lado del pentágono. 
La creencia de que los números lo podían medir todo, era una ilusión. Quedaba eliminada de la Geometría la posibilidad de medir siempre con exactitud. Se había descubierto la magnitud inconmensurable, el número irracional –no expresable mediante razones–, «el alogon», que provocaría una crisis sin precedentes en la Historia de la Matemática. Esta sacudida dentro la Matemática griega puede palparse leyendo la leyenda apocalíptica atribuida a Procolo, que se relata en una parte del Libro X de Los “Elementos” de Euclides: «Se sabe que el primero en dar al dominio público la teoría de los irracionales, moriría en un naufragio, y fue así porque lo inexpresable e inimaginable debería siempre haber permanecido oculto. En consecuencia, el culpable, que fortuitamente tocó y reveló este aspecto de las cosas vivientes, fue trasladado a su lugar de origen, dónde es flagelado perpetuamente por las olas.»
                                                      F  
es mágicamente irracional.

Resulta fascinante ver cono en la naturaleza, aparece la proporción áurea en aspectos tan diversos como el crecimiento de las plantas, las piñas, en la distribución de las hojas en un tallo, las dimensiones de los insectos y pájaros, proporciones del cuerpo humano, en la formación de los caracoles o en determinadas aplicaciones de la sucesión de Fibonacci para el cálculo de la reproducción animal; por citar algunos ejemplos. F también ha estado presente en el campo del arte y de la construcción: el alzado del Partenón griego, o la Gran Pirámide de Keops, podrían ser unas de las muchas muestras desde épocas remotas.

Aunque no creo necesario desarrollar el proceso de obtención de este valor mediante una simple ecuación de segundo grado (numéricamente aproximado a 1,6180) he pensado que sí lo seria la explicación de su génesis en tanto a las posteriores valoraciones simbólicas que de este pasaré a describir. Se hace, no obstante, indispensable, desarrollar adecuadamente la expresión de F:

2F-1=Ö5
1=2F-Ö5
de donde
1=4Fq+5-4FÖ5           (Nota: q = elevado al cuadrado)
por lo tanto
1=5+4F(F-Ö5)
es decir
1=5+4(Fq-FÖ5)
El valor (Fq-FÖ5) es una constante que a la vez incorpora el número de oro. 
Me he tomado la libertad de denominarla W, la Constante “Dual”. Finalmente, la igualdad resultante queda así

1=5+4W

Es la visualización de esta expresión la que me genera una íntima revelación e interpretación simbólica. Puede considerarse elucubrativa, y en efecto lo es, pues resulta del fruto de la meditación, reflexión, trabajo intelectual y de un profundo convencimiento “intuitivo” que escapa de la posible argumentación convencional y que desearía fuera efecto de la Luz de mi Ser espiritual. Gráficamente podríamos también plasmarlo cómo

O = Pentagrama + W

Mi lectura, tanto numerológica como gráficamente, me aporta lo siguiente: El 1, o círculo (entendiendo el punto como círculo de radio infinitesimal y con potencial expansivo o contractivo), centro generador universal, se manifiesta (o mejor dicho, contiene) al hombre, representado por el Pentagrama. Como tal, y con la misma naturaleza del Todo, es un microcosmos en sí mismo donde está latente la Luz y Energía originales, y su deber es reactivar estas calidades potenciales que permanecen dormidas y en letargo. Reafirmando esta acepción, seria el portador hereditario de la quintaesencia donante de vida e inteligencia de la cual el G.·. A.·. D.·. U.·. es su origen.
A su lado, el cuatro, el cuadrado, el reino de la apariencia sensible, de la naturaleza y del mundo dimensional donde desarrollamos nuestra experiencia corporal y material. Este espacio visible, no obstante, está íntimamente influido por W (generada a su vez por F).
¿Pero, cual es el valor de W?
Como sospechaba filosóficamente, que no matemáticamente, es –1. W me demuestra la incidencia en el plano material de lo dual, lo aparente, lo ficticio, lo opuesto.

En resumen:

Yo como hombre, generado y conteniendo la naturaleza del G.·. A.·. D.·. U.·., transito en una realidad aparente que viene regulada por unos parámetros no casuales y que se rige por unas leyes de orden (por más complicadas que puedan aparecer). Mi obligación es despertar del “sueño profano” y “reencontrar” la Verdad Original, así como colaborar en que otros así también lo hagan dentro de un entorno material de máxima paz, armonía y bondad. Aquí están mis respuestas sobre “¿de dónde vengo?” y “¿quien soy?”. Queda todavía una tercera que, cuando sea el momento adecuado y esté preparado, intentaré encontrar: “¿dónde voy?”. Pero... todo a su debido tiempo.

Anexo a la Plancha sobre Omega

  
1) Obtención de F:

Sea L un segmento tal que
L= a + b
donde se dé la siguiente proporción
Fa = b
Fb = L
por tanto
Fb = a + b
Fb = (b/F) + b
generando la ecuación de segundo grado  (q = elevado al cuadrado)
(Fq)b =b + Fb
Fq - F - 1 = 0
Su solución positiva resultante es
                                                     F  =
Nota: tomar la solución negativa podría dar pié a un estudio simbólico que pienso interesante para tratar en otra ocasión.

Joaquim Villalta, Vª Orden, Gr.·. 9
Miembro del Sublime Consejo del Rito Moderno para el Ecuador
Miembro del Círculo de Estudios del Rito Francés "Roëttiers de Montaleau"
Director de la Academia Internacional de la Vª Orden - UMURM
Miembro del Supremo Conselho do Rito Moderno - Brasil

Consideraciones rituales sobre la Plancha de Trazar

Si deseamos tener siempre una fuente de reflexión simbólica, y por tanto de conocimiento, basta que recurramos al siempre inagotable manantial de nuestros rituales ricos en mensajes capaces de mostrarse con intensos y múltiples matices. Bien es cierto, que dicha propuesta de estudio ritual personalmente la concibo en la línea de aquellos perennes vehículos de vivencia simbólica que nacieron con el génesis de nuestra francmasonería especulativa, y no por una razón de estancamiento de la tradición, lo que supondría una contradicción en sí mismo en el fenómeno de transmisión, dado que ésta es vida y evolución, aunque debe estar al abrigo de mutilaciones o injertos varios fruto en ocasiones de derivas conceptuales ajenas al origen de nuestra Institución, así como también a salvo de prejuicios a la moda de corrientes de pensamiento radicalizadas e incapaces de abstraerse para ver en el símbolo su acepción más amplia.

  Los arriba citados mensajes de cambio interno profundo, de elevación ética y moral, se mantienen expuestos de forma constante en todos los rituales de los Modernos, con independencia de la variopinta exteriorización formal propia de usos locales y de formas culturales al uso. Dicha grandeza referida a la atemporalidad de los rituales ha sido en ocasiones incomprendida por mentes pequeñas, confusas o manipuladas, calificando simpáticamente en ocasiones de “ritualócratas” a aquellos curadores, no de la forma, sino del fondo contenido ritual, aquel que hace posible que se abra la puerta de acceso que permite el tránsito de lo íntimo a lo grupal mediante el intercambio vivencial del conjunto de ideas simbólicas allí expuestas y contenidas. Así pues, cuando la mutación elimina el símbolo y el mensaje de origen, deja entonces de ser lo que fue, y deviene otra cosa, no sé si mejor o peor, pero distinta. Está en aquellos conocedores de dichas evoluciones y cambios, la responsabilidad de opinar y alertar si así se viere preciso, evitando que se dé gato por liebre y el pretender en contrapartida rescatar y recuperar los valores originales del Rito Moderno o Francés que lo fueron de la Orden cuando la Masonería carecía de adjetivos calificativos en sus prácticas rituales. Bien refiere sabiamente el Ritual Luquet de 1745 respecto al uso de la Razón que debemos reivindicar los Maestros, trazando y ejecutando nuestras acciones sin temor alguno a exteriorizarlas públicamente, cualidad extrapolable a la reivindicación que hacemos para el Rito Moderno y su buena práctica en cuanto a sus vehículos rituales.
  A propósito de la riqueza de su contenido, abundemos un poco en este elemento simbólico para hoy propuesto: la Plancha de Trazar.

  El Rito Moderno obvia y oportunamente vincula a la luz como símbolo del conocimiento, y concretamente a sus Tres Grandes Luces en sus distintas acepciones, directa, indirecta o articulada en Logia a través de la figura del Venerable. De modo también exquisito (magistral, diría yo) nos expone el símbolo/concepto de Joyas de la Logia que ya se nos muestra en una divulgación londinense de 1724[1] donde aparece el Diamante con toda su riqueza simbólica derivada que intentaremos analizar en otra ocasión.

  Respecto a las Joyas de la Logia, diríamos que son los emblemas preciosos de gran valor Moral y Ético, el cómo, porqué y para qué de nuestra pertenencia a la Orden y de su finalidad en definitiva. Es este Tesoro el que, por regla general, los catecismos dividen en dos partes denominadas Joyas Móviles y Joyas Inmóviles, las cuales a su vez se nos presentan con una descripción material y, otra, con un significado simbólico y moral que es, en definitiva, su asociado íntimo al abrigo del cual cada masón debe interiorizar sus reflexiones oportunas y propias.

  La descripción y desarrollo de la Joyas se nos aparece extensamente en los Rituales de Segundo Grado a lo largo del Siglo XVIII, un estadio que en sus orígenes fue terminal y culmen de la realización masónica que, posteriormente con la aparición del Grado de Maestro, cedió parte de su protagonismo originario al mismo, si bien mantuvo en los rituales posteriores a 1730[2] una riqueza amplia y un fuerte nivel de ejemplaridad en cuanto a la función misma de "enseñante" por parte del Compañero hacia los Aprendices, aspecto muy relegado en la actualidad y que ha hecho del Segundo Grado una etapa poco comprendida en toda su amplitud vivencial y responsabilidad inherente.

  Así pues, si nos proponemos adentrar en lo que es la Plancha de Trazar, ese instrumento Magisterial solo puede ser comprendido en el conjunto acompañado del resto de Joyas Inmóviles, siendo éstas representación del Estado Humano, desde lo más burdo y grosero, hasta su opuesto, es decir, desde la Piedra Bruta, pasando por la Piedra Cúbica en Punta, hasta la Plancha de Trazar. Las Joyas Móviles, escuadra, nivel y perpendicular, corresponderían a las características de nuestras acciones, interacción y actitud espiritual en aras de transitar por los estados anteriores. No es menester, por tanto, llevar a cabo un gran esfuerzo de comprensión para llegar a entender que el instrumento Magisterial por excelencia representa un Modelo Público ejemplar en cuanto a sus acciones y con un uso pleno de Razón, Sabiduría y Virtud. Pero ¿qué implicación directa supone la anterior afirmación? ¿Dónde radica la pericia que debe tener todo Maestro para el uso preciso de esta Herramienta propia y que le define?
En primer lugar basarse en la realidad vital de un permanente estado de latencia y transición entre el Aprendiz, Compañero y Maestro, contenido en su experiencia y naturaleza humana, cual humilde plano utópico que se construye y destruye permanentemente, sin cesar, como consecuencia de la dualidad inherente a su misma esencia humana, y por consiguiente animal, un ser que aspira cognitiva y espiritualmente a elevarse hasta un modelo perfecto, pero al que solamente se aproxima de manera perfectible, con perseverancia y haciendo uso de otra herramienta esencial de aplicación individual y colectiva: el Amor.
 Así, y solamente así, el Maestro se da cuenta que la cumbre del progreso iniciático no es otra cosa que vivir la realidad, una realidad plena y armónica que existe y habita en nuestro propio interior, en lo más profundo de nuestra Piedra: nuestro Diamante por exteriorizar.

Joaquim Villalta, Vª Orden, Gr.·. 9
Miembro del Supremo Conselho do Rito Moderno - Brasil
Director de la Academia Internacional de la Vª Orden de la Unión Masónica Universal del Rito Moderno





[1] “Le Grand Mystère des Franc-Maçons découvert” (Londres, 1724)
[2] “Masonry Dissected”, Samuel Prichard (Londres, 1730)